¿POR QUÉ EL ESTRÉS NO ME DEJA BAJAR DE PESO?



¿Ya intentaste mil formas para bajar de peso y no lo logras? ¿Notaste que durante la pandemia incremento tu estrés y ansiedad?


Aquí te dejamos un artículo de la L.N. Anel González, nutrióloga de Ba Spa Center, quien te responderá a estas preguntas.


Actualmente vivimos en un mundo acelerado, y más aún con el tema de la pandemia, nos encontramos sometidos a diferentes situaciones de estrés, esto causa un gran impacto en nuestros hábitos alimenticios.


En los últimos meses se ha visto aumentada la demanda en cuestión de salud y especialmente, en temas de pérdida de peso. Cabe señalar que este es uno de los problemas más comunes que aquejan en consulta.


Causas

Estas son ocasionadas principalmente, por el encierro, por el cierre de los gimnasios, porque contamos con más tiempo para “darnos nuestros gustitos” y terminamos comiendo sólo comida chatarra o bebiendo refrescos.


Esta situación conlleva a tener diversas actitudes dietéticas, desde falta real del apetito, o el otro polo que es la compulsividad.


Javier Aranceta, médico especialista en nutrición, explica que la ansiedad genera necesidad de darle a nuestro cuerpo alimentos compensatorios, es decir, que nos provoquen felicidad y que contrarresten ese estrés que tenemos.



Malos hábitos

El ritmo de trabajo y el encierro nos lleva a no desayunar, comer rápido, cenar abundante o simplemente no tener horarios para realizar las comidas, causando emociones alimentarias como: obsesionarse, usar la comida como premio, comer fuera de control, comer por culpa y remordimiento o simplemente no encontrar esa razón por la que comemos sin parar. Todos estos comportamientos nos desatan un estrés metabólico, que impacta directamente a tu salud.


El estrés y la ansiedad pueden promover el consumo, en grandes cantidades, de alimentos de mala calidad nutricional y calóricos.


Generalmente, recurrimos siempre a dulces, papitas, harinas, grasas, refrescos, etc., ocasionando en nuestro cuerpo una sustancia enemiga para nuestro metabolismo de nombre “cortisol”.



Cortisol

Cuando nos estresamos sucede lo siguiente: el hipotálamo, una pequeña región en la base de nuestro cerebro, envía una señal de alerta a nuestras glándulas suprarrenales situadas en la parte superior de los riñones. Enseguida se ponen en marcha para luchar contra ese estrés y comienza a liberar una serie de hormonas, entre las que se encuentra el cortisol. No sólo hablamos de un estrés psicológico (situaciones que nos preocupan), sino que estas situaciones también pueden generarse al realizar una actividad física excesiva, por un descanso insuficiente o debido a bajadas fuertes de azúcar.


Esta sustancia es la causante de que acumulemos grasa en el cuerpo como método de defensa, guardándola principalmente en la parte abdominal, llevándonos a padecer múltiples enfermedades como depresión, arritmias, hipertensión, taquicardias, asma, síndrome de intestino irritable, colitis, diarreas, constipación o estreñimiento, hipo- hiper troilismo, miedos, fobias, trastornos de la personalidad o trastornos compulsivos obsesivos, alteraciones de sueño, entre muchas otras enfermedades.


Según investigadores del Instituto Finlandés de Salud Laboral, desempeñar una tarea muy exigente o poner mucho esfuerzo en el trabajo no implica un estrés perjudicial a la salud. Lo que realmente nos perjudica es el estrés provocado por una falta de control en el trabajo y la obtención de insuficientes recompensas laborales o sociales, por el esfuerzo extra que se realiza.


Conclusiones

Ciertamente, obsesionarse por querer bajar de peso o cumplir con una meta, se asocia a índices altos de colesterol elevado y mayor sobrepeso.