USO DE LA PROTEINA SUPLEMENTADA



Por: L.N. Anel González

A continuación, hablaré de forma general acerca de la proteína en polvo, para qué funciona y en qué momentos es recomendado su consumo. Cabe mencionar que cada persona es distinta y es necesario consultar con un especialista médico o nutricionista que te valore e indique si eres o no candidata a consumirla. Asimismo, para que te recomiende la cantidad adecuada a tomar, esto a fin de evitar efectos no deseados en tu salud o en tu peso.


USO EN EL CONSULTORIO DE NUTRICIÓN

La suplementación de proteínas en el consultorio nutricional es utilizada en casos en los cuales el requerimiento de proteínas en la dieta del paciente se ve aumentada por distintas situaciones.


Algunas de estas situaciones son:

  • Sarcopenia: En los pacientes de tercera edad puede llegar a producirse una pérdida de masa muscular involuntaria ocasionada por el envejecimiento.

  • Fomentar la hipertrofia muscular en paciente deportista: Se utilizan suplementos proteínicos en pacientes que realizan actividad física y desean aumentar su porcentaje de masa muscular.

  • Desnutrición Proteico-Calórica: Es una deficiencia ocasionada por el déficit de todos los nutrientes, incluyendo las proteínas. Dicha deficiencia puede ser ocasionada por distintos factores, incluyendo depresión, anorexia nerviosa, SIDA, trastornos de absorción intestinal o falta de recursos para llevar una alimentación adecuada, entre otros.

  • Veganismo: Debido a la exclusión de productos de origen animal en la dieta es necesario complementar la dieta con suplementos proteicos de origen vegetal, como lo son la proteína de quinoa, soya y lentejas.



PRIMERO QUE NADA, QUE ES LA PROTEÍNA:

La proteína es un suplemento alimenticio natural de digestión rápida, se extrae de alimentos como leche, huevo, soja, y actualmente de algunos vegetales como chícharo, siendo procesadas hasta obtener un polvo de ello. Son los nutrientes que más funciones cumplen en nuestro organismo.


Forman los tejidos, transportan vitaminas y nos defienden de organismos invasores que nos pueden hacer enfermar. Su función principal es reparar tejido muscular, formación de uñas, tendones, piel, y órganos. La proteína es un macronutriente indispensable para vivir. Por lo tanto, en polvo o de forma suplementada es recomendada cuando se tiene una ingesta baja o nula de proteína mediante los alimentos de la dieta diaria.


Una pregunta común es ¿si tomo proteína me pondré musculosa o engordare? La respuesta es NO. Cabe aclarar que la proteína en polvo no es un fármaco o esteroide, en la industria deportiva las proteínas en polvo ayudan a reponer tejidos, a aumentar el rendimiento y la masa muscular, pero no como muchas personas piensan, incrementar el musculo y bajar grasa corporal, depende mucho de una buena alimentación ya que si consumes este suplemento y si no te alimentas bien, no vas a tener buenos resultados con tan sólo consumirla, debes cuidar lo que comes y llevar un plan de entrenamiento para lograr tu objetivo. De lo contrario puedes tener resultados no deseados como aumento de peso entre otros.


La proteína puede ser consumida por toda la población humana e inclusive animal, pero el detalle está en que el consumo sea el requerimiento adecuado a la complexión, edad y características personales. Con ello se puede sustituir tiempos de comida fácilmente, para aquellos que viven acelerados y no tienen tiempo de hacer sus snacks o que pasan horas sin comer, la proteína en polvo ayuda a sustituir uno o máximo dos tiempos de comida al día, aunque es recomendable tener mayor consumo de proteína proveniente de los alimentos naturales, esta puede ser una alternativa adicional. Sin embargo, se debe aclarar que los alimentos nunca deben ser remplazados por un batido, ni tampoco debes suplir todas las comidas para consumir sólo polvo de proteína.


CONCLUSIONES

Las proteínas son macronutrientes esenciales que adquirimos a través de los alimentos y que cumplen funciones importantes para el buen funcionamiento del organismo. Aportan 4 calorías por gramo, al igual que los hidratos de carbono, pero su función principal no es energética.


En general se recomienda aportar al organismo entre 40 y 60 gramos de proteínas diarias, pero las necesidades pueden variar según la edad o el estado de salud del riñón, por ejemplo. Durante el embarazo se requiere un consumo mayor de proteínas.

Por tanto, las proteínas son indispensables para la formación o reparación de los músculos, huesos u otros tejidos.


Algunas proteínas funcionan como enzimas que facilitan las reacciones químicas del cuerpo. Otras trabajan como transportadoras que llevan nutrientes como lípidos (lipoproteínas), vitaminas o minerales. Ciertas hormonas son de naturaleza proteica como la insulina y el glucagón, que participan en el mantenimiento de los niveles óptimos de azúcar en sangre. Las proteínas también tienen una función reguladora, permitiendo la expresión de algunos genes o regulando la división celular.



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